Joyas para caminar
Desde nuestros inicios, en CUCHY tuvimos claro que queríamos crear algo diferente: una marca que no siguiera el ritmo de las demás, sino el de las manos que la hacen posible. Para nosotros, todo empieza en el origen y en los detalles: en la artesanía, en el tiempo dedicado a cada pieza y en el cariño que se pone en cada acabado.
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Fabricamos en el Mediterráneo, el lugar que inspira nuestra esencia. Nuestras botas se elaboran en España y, más recientemente, en Portugal, trabajando con talleres que comparten nuestra manera de entender la calidad, el oficio y el respeto por los procesos.
Creemos en hacer menos, paro hacerlo mejor: en materiales nobles, en producciones cuidadas y en diseños pensados para acompañar durante años, no solo una temporada.
CUCHY nació como respuesta a un mercado saturado: menos consumo, más criterio.
Hacemos menos piezas y mejor ejecutadas, para una mujer que compra cuando algo conecta y lo mantiene años en su vida.
Creemos fielmente en esta forma de comprar, y en esta forma de vivir. Nuestras partidas tienen entre 50 y 100 unidades y se mira cada detalle par a par en un proceso que puede tardar más de 9 meses, desde que se diseña un zapato hasta que sale a la luz.
Una joya no se compra por temporada. Un CUCHY tampoco. Porque nada es solo un zapato.
Un buen material se nota desde el primer dia, pero sobretodo, se nota con el paso de los años.
Elegimos pieles que envejecen bien: forros de piel, acabados cosidos a mano, herrajes martilleados a mano que con el paso del tiempo van adquiriendo una pátina que llena cada pieza de matices y que cuenta la historia de quien lo lleva.
Lo bien hecho lleva su tiempo, y lo respetamos.
Cada par se hace en talleres familiares, a un ritmo muy diferente al de la moda rápida. Cuando una muestra no nos convence, esperamos a la siguiente, aunque eso retrase la colección.